Estas son las tecnologías que incorporan las piscinas modernas

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Las piscinas de nueva construcción se han convertido en un reflejo de la evolución tecnológica aplicada al bienestar y al ocio doméstico. Lejos quedaron aquellas estructuras básicas de obra que requerían un mantenimiento constante y manual; hoy, los avances en ingeniería, automatización y sostenibilidad permiten que estos espacios ofrezcan una experiencia más cómoda, segura y eficiente. La tecnología ha transformado no solo la manera en que se construyen, sino también la forma en que se disfrutan, convirtiéndolas en auténticos centros de recreo inteligente dentro del hogar.

Uno de los cambios más visibles reside en los sistemas de depuración y tratamiento del agua. Las piscinas actuales suelen incorporar depuradoras de velocidad variable que optimizan el rendimiento energético ajustando el caudal según las necesidades del momento. Además, métodos como la electrólisis salina han sustituido progresivamente el cloro tradicional, proporcionando un agua más suave para la piel y los ojos, y reduciendo la necesidad de productos químicos agresivos. A ello se suma la ozonización o la luz ultravioleta, que permiten mantener el agua cristalina mediante procesos de desinfección avanzados que minimizan residuos y olores. De este modo, el usuario puede disfrutar de un entorno más saludable y ecológico con un esfuerzo mínimo.

La automatización es otro de los pilares que definen a las piscinas modernas, puesto que los sistemas domóticos permiten controlar la bomba, la iluminación, la climatización o la cubierta desde una aplicación móvil, incluso cuando se está fuera de casa. Encender o apagar la depuradora, regular la temperatura del agua o programar la iluminación nocturna se ha convertido en una tarea sencilla gracias a plataformas intuitivas que centralizan todos los parámetros. Esta integración tecnológica no solo aporta comodidad, sino que también favorece la eficiencia energética al permitir un uso más racional de los recursos.

La climatización ha experimentado igualmente un notable progreso. Las bombas de calor de última generación trabajan con coeficientes de rendimiento muy elevados, lo que posibilita calentar grandes volúmenes de agua con un consumo reducido. Además, la instalación de cubiertas automáticas ayuda a mantener la temperatura durante más tiempo y reduce la evaporación, uno de los principales responsables de la pérdida térmica en las piscinas al aire libre. Estas cubiertas no solo mejoran la eficiencia global, sino que aportan seguridad al impedir el acceso accidental de niños o mascotas, reforzando así la tranquilidad de los propietarios.

En cuanto a la iluminación, las piscinas contemporáneas suelen utilizar tecnología LED, que permite un abanico de colores y efectos dinámicos con un consumo eléctrico muy bajo. Algunos sistemas incluso se sincronizan con música o se integran en escenas programables dentro del hogar. Esta iluminación no solo cumple una función estética, sino que facilita el baño nocturno con mayor visibilidad y seguridad.

El diseño estructural también se beneficia de nuevas técnicas constructivas, tal y como nos cuentan los técnicos de Rama Piscinas, quienes nos detallan que los vasos de hormigón proyectado, por ejemplo, garantizan mayor durabilidad y permiten formas más creativas, mientras que los revestimientos cerámicos y las láminas armadas de última generación ofrecen texturas, colores y propiedades antideslizantes que mejoran la estética y el confort. La tendencia a integrar las piscinas en el paisaje mediante bordes infinitos o plataformas sumergidas demuestra cómo el diseño y la técnica se combinan para generar experiencias visuales únicas.

Por último, no puede olvidarse el papel de los robots de limpieza, que han revolucionado el mantenimiento diario. Equipados con sensores avanzados, estos dispositivos mapean el fondo y las paredes, eliminan suciedad y algas y reducen considerablemente el tiempo y el esfuerzo necesario para conservar la piscina en condiciones óptimas.

¿Cuánto se tarda en construir una piscina de obra?

El tiempo necesario para construir una piscina de obra puede variar según varios factores, pero en condiciones habituales suele situarse entre 6 y 10 semanas desde el inicio de los trabajos hasta que está lista para usar. Este plazo puede acortarse o alargarse en función de la complejidad del proyecto y de las características del terreno.

En una obra estándar, los primeros días se destinan a la excavación, un proceso que puede prolongarse si el terreno es rocoso o presenta desniveles. Después se realiza el encofrado, la instalación del sistema de fontanería, las conducciones eléctricas y la estructura de hormigón proyectado o armado. Esta fase estructural suele requerir varios días y, en el caso del hormigón, necesita un tiempo de fraguado para garantizar su solidez y estanqueidad.

A continuación, se llevan a cabo los revestimientos interiores, como gresite, cerámica o lámina armada, y se rematan las coronaciones y pavimentos exteriores. Esta parte del proceso puede alargarse si se opta por materiales especiales o diseños personalizados. Paralelamente se instala el equipo de filtración, las bombas, los sistemas de iluminación y, si procede, la climatización o la automatización domótica.

La última fase incluye el llenado, la comprobación del correcto funcionamiento de todos los sistemas y el ajuste de parámetros del agua. Si se detecta algún pequeño defecto de acabado, también se corrige en este momento.

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