La esquizofrenia, esa enfermedad desconocida.

Esquizofrènia

Comparte

La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales que más mitos y leyendas ha suscitado. Una enfermedad grave que realmente solo conocen quien la sufre y sus familiares. Y por supuesto, los psiquiatras, que llevan décadas estudiándola. ¿Qué es, en realidad, la esquizofrenia? Aunque es un tema complejo, como toda la salud mental, intentaremos dar respuesta a esta pregunta.

El protagonista de “El manuscrito de un loco” de Charles Dickens es presumiblemente un esquizofrénico. Un cuento escrito en primera persona, que, como nos cuenta la página web Lecturia,pertenece al libro “Los papeles póstumos del Club Pickwick”, una novela que fue publicada en cuadernillos semanales entre 1836 y 1837. En concreto, este cuento se editó a finales de 1836.

El club Pickwick era un club filantrópico burgués, en el que los socios destinaban el dinero de sus cuotas a financiar los viajes de algunos de sus miembros por toda Gran Bretaña en busca de historias curiosas. Era una especie de estudio antropológico sobre el terreno.

En “El manuscrito de un loco”, el protagonista ha heredado la enfermedad mental de sus antepasados. Y tras pasar gran parte de su vida renegando de su condición, llega un momento en el que la asume plenamente. Con una cordura que sorprende al lector, nuestro protagonista se ríe de la actitud con la que sus coetáneos tratan a los enfermos mentales. Una mezcla entre miedo y compasión. Una brillante descripción sobre cómo se abordaba la salud mental en la Inglaterra Victoriana.

Sobre la esquizofrenia se han dicho muchas cosas. Que los enfermos tienen una doble personalidad. Que son psicópatas en potencia. Que son peligrosos. Aunque existen distintos tipos y niveles de esquizofrenia, puedo decir que he conocido a varios enfermos de esta enfermedad en mi vida y lo que se dice sobre ellos no es cierto. Veamos qué es la esquizofrenia.

La esquizofrenia.

Señala la página web médica Medline Plus que la esquizofrenia es una enfermedad cerebral grave, crónica y para la que no se conoce cura.

La esquizofrenia altera la forma en que el enfermo interpreta la realidad. Quien la padece puede escuchar voces que no existen, creer ideas falsas o interpretar situaciones cotidianas como si fueran amenazas. También es frecuente que tenga dificultades para expresar sus pensamientos con claridad o para mantener una conversación coherente. Todo ello puede afectar a su vida laboral, sus relaciones personales y a su capacidad para desenvolverse con autonomía.

Los primeros síntomas suelen aparecer entre los 16 y los 30 años, aunque en los hombres es habitual que se manifiesten antes que en las mujeres. La enfermedad combina distintos tipos de síntomas. Los llamados síntomas psicóticos incluyen alucinaciones, delirios y pensamientos desorganizados. A ellos se suman los síntomas negativos, que provocan apatía, aislamiento social, falta de motivación y una disminución de la expresividad emocional. Además, muchas personas presentan problemas cognitivos, como dificultades para concentrarse, recordar información o tomar decisiones.

Aunque todavía no se conoce una causa única, se sabe que en el cerebro del enfermo se producen alteraciones en la comunicación entre las neuronas debido a un desequilibrio de varios neurotransmisores, especialmente la dopamina, aunque también intervienen el glutamato y, en menor medida, la serotonina. Ciertos estudios de neuroimagen han detectado cambios en determinadas regiones del cerebro, así como una reducción del volumen de algunas áreas y alteraciones en las conexiones entre ellas. Estos cambios contribuyen a explicar por qué la persona percibe la realidad de una forma diferente.

Uno de los principales problemas es que algunas personas no son conscientes de que padecen la enfermedad y, por tanto, no reciben ningún tratamiento. En estos casos, los síntomas son más intensos, suelen recibir más hospitalizaciones y pueden representar un peligro para su integridad física y mental. Para la de ellos. Un diagnóstico precoz y una atención psiquiátrica continuada son fundamentales para controlar la enfermedad.

Las causas. 

La página web del National Institute of Mental Health, de Estados Unidos, nos confirma que la esquizofrenia aparece por una combinación de factores. Aunque no se puede decir que ninguno de ellos sea el determinante.

El componente genético desempeña un papel importante en la aparición de la esquizofrenia, aunque no determina por sí solo que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Tener un familiar de primer grado, como un padre, una madre o un hermano con esta enfermedad, aumenta el riesgo, pero la mayoría de las personas con antecedentes familiares nunca llegan a padecerla. Los investigadores han identificado numerosos genes relacionados con la esquizofrenia, aunque ninguno de ellos es responsable por sí mismo. Se cree que la esquizofrenia es fruto de una combinación de factores genéticos, sociales y ambientales.

La genética no explica todos los casos. El entorno también influye en el desarrollo de la enfermedad. Diversas investigaciones apuntan a que determinadas circunstancias durante el embarazo o el parto, como infecciones maternas, problemas de oxigenación del feto o deficiencias nutricionales, pueden alterar el desarrollo del cerebro. Más adelante, experiencias como el abuso o los traumas durante la infancia, vivir en ambientes muy estresantes, sufrir exclusión social o consumir determinadas drogas, especialmente durante la adolescencia, pueden aumentar el riesgo en personas predispuestas.

Todos estos factores parecen actuar sobre el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Estas alteraciones ayudan a explicar la aparición de síntomas como las alucinaciones, los delirios o las dificultades para organizar el pensamiento.

En la actualidad no existe una forma segura de prevenir la esquizofrenia, ya que intervienen múltiples factores que, en muchos casos, no se pueden controlar. No obstante, detectar los primeros síntomas y comenzar el tratamiento cuanto antes mejora considerablemente la evolución de la enfermedad.

Tipos de esquizofrenia.

El blog de la aseguradora Mapfre identifica 5 grandes tipos de esquizofrenia: la esquizofrenia paranoide, la esquizofrenia desorganizada o hebefrénica, la catatónica, la indiferenciada y la residual.

La esquizofrenia paranoide es una de las más habituales. Se caracteriza por la presencia de delirios bastante elaborados mentalmente, por lo general relacionados con la persecución, la idea de que otros le espían o hablan mal de él a sus espaldas o la sensación de que otras personas intentan perjudicarle. También son frecuentes las alucinaciones auditivas, como escuchar voces que comentan sus actos o le hablan directamente. A diferencia de otros tipos de esquizofrenia, el lenguaje y el comportamiento pueden mantenerse relativamente organizados durante bastante tiempo, lo que hace que, en ocasiones, la enfermedad pase desapercibida en sus primeras fases.

La esquizofrenia desorganizada, también llamada hebefrénica, afecta principalmente a la capacidad para pensar y comunicarse de forma coherente. El discurso puede resultar confuso, con cambios constantes de tema o frases sin una conexión lógica. El comportamiento suele ser desorganizado e imprevisible, dificultando la realización de tareas cotidianas. Además, las respuestas emocionales acostumbran a ser poco apropiadas para la situación, mostrando indiferencia o reacciones que no se corresponden con lo que está ocurriendo.

En la esquizofrenia catatónica, las alteraciones afectan sobre todo al movimiento. Algunas personas permanecen inmóviles durante largos periodos, mantienen posturas corporales poco habituales o dejan de hablar por completo. En otros casos sucede lo contrario y aparecen episodios de gran agitación, con movimientos repetitivos, gestos automáticos o la tendencia a imitar las palabras o los movimientos de quienes las rodean. Aunque hoy es menos frecuente gracias a los tratamientos actuales, continúa siendo una de las formas más llamativas de esquizofrenia.

La esquizofrenia indiferenciada engloba a aquellos pacientes que presentan una combinación de síntomas de varios tipos de esquizofrenia, pero sin que predomine ninguno de ellos. Es decir, pueden coexistir delirios, alteraciones del pensamiento, cambios en el comportamiento o problemas motores sin ajustarse claramente a una categoría concreta.

Por último, la esquizofrenia residual corresponde a una fase en la que los síntomas psicóticos más intensos han desaparecido o se han reducido de forma considerable. Sin embargo, persisten otras manifestaciones como la falta de iniciativa, el aislamiento social, la escasa expresión emocional o la dificultad para mantener la atención y la motivación. Aunque estas alteraciones suelen pasar más desapercibidas, pueden limitar de forma importante la autonomía del paciente y su capacidad para desarrollar una vida normal.

El tratamiento.

El doctor José Antonio Hernández Hernández, psiquiatra y psicoterapeuta que ha trabajado más de 30 años en el área de psiquiatría del Hospital Provincial de Alicante, insiste en que el tratamiento a un enfermo de esquizofrenia debe ser integral (que aborde diferentes áreas) e individualizado. Esto significa que debe haber un tratamiento farmacéutico, que ayude a controlar los síntomas de la enfermedad; combinado con terapias psicológicas, que le den herramientas para poder lidiar con la enfermedad en el día a día; talleres de rehabilitación social y profesional, y un trabajo cercano con la familia. El apoyo familiar es clave para reducir la frecuencia de las crisis psicóticas. Los episodios en los que los síntomas psicóticos se vuelven más intensos.

Por supuesto, el enfoque debe ser individualizado. Atendiendo a las circunstancias y a la evolución del paciente. Para el tratamiento farmacológico se suelen utilizar fármacos antipsicóticos o neurolépticos, que, como cuenta la web Manual MSD, bloquean la dopamina limitando la aparición de delirios y alucinaciones.

La revista Psicología y Mente indica que en la actualidad, en España, la esquizofrenia se trata con antipsicóticos atípicos o de nueva generación, como la olanzapina, la risperidona o la clorazapina, que son efectivos cuando otros fármacos no lo son y que actúan sobre varios neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y sobre los niveles de adrenalina e histamina.

Con frecuencia, al enfermo hay que ir ajustándole la dosis de la medicación, o cambiársela hasta dar con aquella que funcione mejor y la que se adapte al estado concreto en el que se encuentra.

En los casos concretos que he conocido de enfermos de esquizofrenia, la gran mayoría de ellos no trabaja. Cobran una pensión de invalidez. Eso no quiere decir que no puedan llevar una vida normal. El problema de su enfermedad es que les impide ser constantes. Hay mañanas en las que se sienten bastante activos, y tú no podrías decir que tienen una enfermedad mental, y momentos en los que se sienten agotados o se abstraen de la realidad. Por esta razón, trabajar la inserción social por medio de actividades o talleres ocupacionales es clave para que no se aíslen y para que se sientan integrados en la sociedad, consiguiendo de esta manera, que los síntomas psicóticos tengan la menor incidencia posible.

La esquizofrenia y las drogas.

Señala el Gobierno Vasco en su página web Euskadi.eus que, si bien el consumo de sustancias estupefacientes influye en la aparición y evolución de la esquizofrenia, no es un factor determinante. Es decir, tomar drogas no produce esquizofrenia por sí mismo. Es necesario que el sujeto reúna condicionantes genéticos o ambientales que le predispongan a padecer la enfermedad, para que las drogas hagan efecto en este sentido.

En estos casos, tomar drogas, como fumar cannabis en exceso, puede contribuir a desencadenar la enfermedad.

En una entrevista concedida a la web Adictalia, la doctora e investigadora de la Universidad del País Vasco, Leire Arigüen, señala que entre consumidores de cannabis con menos de 15 años de edad, con predisposición a padecer esquizofrenia, el riesgo a sufrir la enfermedad se duplica o triplica.

Esto sucede porque el THC de la marihuana provoca ciertos cambios en el metabolismo que afectan al funcionamiento del cerebro. Alteran la asimilación de ciertas grasas que indirectamente van a reducir la protección de las neuronas y van a provocar inflamación neuronal.

El cannabis consumido diariamente y en grandes cantidades provoca efectos psicóticos como paranoias y alucinaciones que se pueden confundir con la esquizofrenia, pero que en realidad lo que hacen es retroalimentar la enfermedad en sujetos predispuestos, lo que lo convierte en un poderoso detonante.

La doctora Arigüen resalta que existe una alta comorbilidad entre ambas condiciones. Muchos enfermos de esquizofrenia recurren a fumar cannabis para relajarse y aliviar los síntomas de la enfermedad. Cuando lo que hacen es agravarlos, entrando en un círculo vicioso que empeora la esquizofrenia.

Según el Gobierno Vasco, otras drogas que empeoran la evolución de la enfermedad son las sustancias estimulantes como la cocaína, las anfetaminas y sus derivados.

 

Noticias recientes

Scroll al inicio